Efectivamente el PP de Pinto encabezo en su momento la cruzada en contra del circuito pinteño, fue producto de un debate interno dentro del Partido Popular, no fue una decisión de unos pocos fue la decisión de los afiliados del PP de Pinto los que debatimos el asunto.
La ruptura de la tranquilidad del pueblo fue uno de los principales argumentos, el montaje con olor a corruptela del patrocinador del Espacio del Motor (Antonio Fernández) fue el segundo de los argumentos, y sobre los beneficios económicos para el municipio hablamos pero fue inútil pensar en poner precio a la calidad de vida en Pinto.
No obstante esto me recuerda a aquella disputa de la que una asociación de vecinos de Pinto se opuso a la construcción de la cárcel y el Sr. Penit entonces alcalde tuvo que impedir que se instalara la cárcel de Pinto, el ayuntamiento valdemoreño admitió la cárcel, con la astucia de alejarla al máximo de su municipio, construyéndose por fin donde esta, mas cerca de Pinto que de Valdemoro. Al final Pinto se trago la cárcel en terreno de Valdemoro y los ingresos y los puestos de trabajo de la misma fueron a parar al pueblo vecino.
El circuito del motor no se supo vender en su momento y ahora ni con calzador, cada día se complica más, ahora con la división de JpP, incluso se oye se dice y se comenta que el circuito va a Campo Real, y Pinto se queda sin circuito, auque peor lo llevan los que creyéndose los reyes del mambo se pusieron a invertir bajo el paraguas de la rentable recalificación, que nunca llega. Pero a veces, o mejor dicho casi siempre, los pelotazos no salen como se espera.
Puede que lo importante ahora sea despejar El Jarama que impide el desarrollo urbanístico de algunos promotores con más “peso” que los del Espacio del Motor, por tanto parece que a nadie le importa que se vayan con el circuito de Madrid a Campo Real, aunque Pinto salga perdiendo económicamente como siempre.
Porque nos guste o no nos guste el circuito hubiera supuesto para Pinto una mejora en la economía de Pinto, y un perjuicio en la calidad de vida de los pinteños, pues de alguna forma a todos nos repercutiría económicamente en puestos de trabajo, en ventas a los comercios, en nuevas dotaciones deportivas e institucionales, pero quien nos garantiza que el modelo no sea el de Jerez, donde la ciudad se transforma cada vez que hay una competición, botellón, carreras ilegales, parques y calles abarrotados de motos. ¿Cuánto vale la “tranquilidad pinteña”?
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