La invasión de productos orientales esta confundiendo a los consumidores, solo la marca es el único modo de distinguir la calidad. Esta mas que demostrado que un producto de baja calidad sale siempre caro, por poco que paguemos por el. Solo teniendo el cuenta el tiempo que perdemos cuando sustituimos una simple bombilla, fundida a los pocos meses de comprarla, o una herramienta que se dobla o se parte la primera vez que la vamos a usar, solo el tiempo vale dinero, pero resulta que además nos cuesta dinero el propio prducto que compramos una y otra vez también suma.
En resumidas cuentas no resulta muy inteligente comprar productos orientales, va en contra de cualquier criterio de competitividad, y sinembargo en España se nos ha olvidado, conceptos como ese, la competitividad, la eficacia, incluso la eficiencia. Es hora de valorar las cosas con inteligencia, que nos caracteriza históricamente, y echaremos todo aquello que no tenga una marca conocida y nos garantice una calidad.
Tanto a nivel particular como empresarial, cuando compramos algo en el chino aunque sea para casa, estamos colaborando con la falta de eficacia y competitividad a la que antes me refería, por tanto no compres cosas baratas sin calidad, pues resulta mucho mas caro de lo que te imaginas.
Dile si a la calidad, y dile si a la marca.