Todavía recuerdo a Miguel Ángel aquel Enero del 96 organizando en el Palacio de los Deportes un meeting de Aznar y Rodrigo Rato, con su equipo de chavales, yo estuve en alguna de aquellas, entonces era fácil estar en política con honores, pudiendo llegar a ser creíble la parte más atractiva de la práctica de la política, la nobleza y el altruismo, como decía Gallardon, un espíritu cristiano. Araujo, siguió siempre con ese espíritu, apresar de los vapuleos en los últimos meses en la prensa. Abrió su casa al verdugo televisivo, creyendo que era lo mejor, que la gente viese que era una persona normal, humilde, trabajadora como cualquier otro, pero dejó entrar a la zorra en el gallinero. Los jueces modernos, los directores de los medios de comunicación, estos son los que sentencian y ejecutan a la vilipendiada clase política, como hicieron con mi amigo Miguel Ángel.
Hoy Madrid pierde un hombre que entregó su vida al servicio a los demás, a resolver problemas a los madrileños, te echaremos siempre de menos.
Un abrazo muy fuerte Miguel Ángel.
