Resulta que de nada sirve la ley de segunda oportunidad, de nada sirve gestionar distintas sociedades con distintos proyectos, con distintas personas pues para el señor Montoro todo vale. El afán recaudatorio de la administración española que sangra a las pequeñas y medianas empresas y amnistía de impuestos a las grandes fortunas, ese es el estilo del PP, este es el estilo de Rajoy, el presidente que órbita alrededor de la tierra, que nunca puesto los pies en el suelo y que su única obsesión es estar rodeado de palmeros que le rían las gracias y le alaben diariamente.
Esa obsesión por destruir a la pequeña y mediana empresa protagonista de cualquier recuperación económica a lo largo de la historia, está haciendo vilipendiado por ser los más débiles del sistema económico español y por tanto los más fáciles de atacar y atracar. Y aún cuando puedes defenderte con la Constitución en la mano y aún cuando demuestras que la administración no tiene razón surge el recaudador de la Seguridad Social al puro estilo venezolano dice: "exprópiese".
Resulta lamentable que un país como el nuestro se someta a la dictadura económica como si se tratarse de un país bananero. Esto me recuerda a esos que dicen que Europa termina los Pirineos y por tanto España resulta ser El norte de África más que el sur de Europa. Hasta puedes entender los nacionalismos catalanes y vascos cuando quieren huir de esta horrible dictadura española, la clase media española lucha por no ser mileurista, pero los dictadores gobernantes solo piensan en ellos, en sus sillones y en joder al que le quiera quitar el sillón del poder, también piensan en sus amigos muchos de ellos funcionarios, que se plantean con quién pueden estar mejor que con su colega funcionario registrador de la propiedad.
Estamos en cabeza de la presión fiscal mundial un funcionario por cada dos personas trabajando esto me recuerda al tiempo de los romanos donde entraban los soldados a las casas cogiendo todo aquello que le daba la gana en nombre del emperador, en nombre del bien común, ahora se hace en nombre de la solidaridad, entre subvenciones y funcionarios. Los cuatro gilipollas que trabajamos y pagamos impuestos, solo pensamos en cómo salir de esta angustia, de esta insoportable presión impositiva y cuya recaudación el gobierno dedica a repartirse con los suyos.
Resulta lamentable que en este país el único método de cambiar las cosas tenga que pasar por la sangre, aunque sin hambre no hay sangre, todo llegará, mientras tanto siempre queda algún resquicio donde agarrarse para poder sobrevivir miserablemente, mientras la cúpula del poder disfruta con los réditos de nuestro esfuerzo.
No hay comentarios:
Publicar un comentario