Yo soy de los que pienso que todos los oficios hay que empezarlos desde abajo, es decir primero hay que ser aprendiz, antes que jefe,. Alberto hijo de político tuvo un camino fácil, quizá se ahorró en su juventud el cuerpo a cuerpo de la política municipal, quizás no entendió nunca que un partido como cualquier organización esta debidamente estructurado y que si quieres valerte de su marca has de estar dentro, y no pretender ser profeta en tu tierra y por tu liderazgo saltarte los estamentos internos para llegar a la cima de una organización sin contar con los que la componen.
Ya en su momento, los miembros de la junta directiva del PP de Madrid, le dijimos en primer lugar que diera la cara él y no su acolito Covo, y segundo que no tenia ni un solo amigo en dicha junta sino todo lo contrario, y esa enemistad fue el resultado de su trabajo como Presidente de la Comunidad dos legislaturas.
Nunca tuvo compañeros, tuvo socios, la amistad y el altruismo es lo último que le podías pedir a Gallardón, él ante todo era el Presidente, sus buenas relaciones con Polanco, yo mismo las viví en Pinto, con la ampliación / recalificación del Polígono Industrial Mateu Cromo (empresa del grupo Prisa) en menos de 3 meses.
Pobre Miguel Sebastián, no supo que se enfrentaba a la Bestia Negra de la política nacional española, por un lado tenia encima al PP y por otro a los medios del grupo Prisa, es decir se metió en una guerra sin cuartel, así cualquiera gana elecciones, por no hablar de su prima Trini.
Pero si algo aprendí en política es que tu solo no eres nadie, sin amigos no eres nadie, quizás sea la autentica y única verdad de la política, si no te quieren los que te rodean como te van a querer los demás.
Todo político debería haber sido primero concejal de pueblo o barrio para llegar a otros ámbitos nacionales, si no es así es un político si base con los pies de barro como se suele decir.
A Gallardón los compañeros de partido le importaban un pimiento, cuanto hubiese dado por tener alguno en estos momentos. Para él rebajarse a un compañero de base era una humillación que no tenia porque pasar, es más le parecíamos unos payasos que sometidos a una disciplina interna de partido carecíamos de valía alguna para su carrera, cuando el tiempo le ha demostrado que, siendo el mejor tecnócrata del mundo, dominando los medios a gran escala, no ha sido suficiente para llegar a la cima, le ha faltado lo más importante: la humanidad.
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