Efectivamente España necesita una segunda transición democrática, en este caso el dictador no ha muerto, el dictador se llama ley electoral y de partidos políticos, ese es el problema, que se dejen de leyes anticorrupción pasteleras y le metan mano al verdadero problema, la dictadura de los partidos políticos españoles. Sólo con listas abiertas y un máximo de 8 años de permanencia en un mismo cargo político y por supuesto eliminar por completo los cargos de confianza y las contrataciones a dedo, así terminaría la dictadura de la corrupción a la que nos tienen sometidos, este sería el principio del final de la crisis española, así volveríamos a generar confianza a inversores y multinacionales.
Pero ¿quien le pone el cascabel al gato?, que político estaría dispuesto a perder poder, es mejor seguir engañando al pueblo diciendo tonterías como lo de la ley anticorrupción o el fiscal interno en los partidos, paridas y más paridas para callar al maltrecho pueblo ignorante. Por tanto transición imposible, esto tiene mal arreglo, al menos por las buenas.
Ya lo decía el profesor Nueno, prestigioso sociólogo, hace ya 10 años, "la sociedad va ha cambiar, la clase media desaparecerá y quedarán los mileuristas y la clase alta", yo cuando le oía pensaba que será para dentro de muchos años, y que la clase alta no sería tan alta y la baja no tan baja, pues no, el profesor Nueno tenía razón. La sociedad española se está dividiendo en esas dos clases, estamos siendo pioneros de lo que seguramente suceda en Europa entera en unos años, resulta duro tener que asumir semejante barbaridad, pero lo estamos viviendo en nuestras carnes. Nos ha tocado, vivir la transformación social más dura de la historia contemporánea.
Quizá nuestros abuelos, vivieron la guerra civil y hambruna de la posguerra , sin duda lo pasaron peor que nosotros hasta ahora, pero no venían de un empanzamiento como del que nosotros venimos, y por tanto seguro que no les supuso el esfuerzo que nos esta suponiendo a nosotros. Después de esta catástrofe cuántos años pasaran hasta volver a ver la España del 2002. Este discurso suena a catastrofista, al fin del mundo, pero hay que estar en la calle oír a la gente, escuchar los dramas de cada familia y de cada empresa, esto está a punto de estallar.
Y yo no dejo de preguntarme ¿qué hemos hecho mal para perder la confianza de los inversores?, si ni siquiera habíamos empezado a saborear los frutos de la tan ansiada Unión Europea. Algo a fallado y los que mandan tienen la culpa, tienen la culpa por no bajar a la tierra, por ostentar un cargo para el que no están preparados, por no saber ni como ni de dónde sale la riqueza del país que gobiernan. Malditos mandatarios, ineptos, e incompetentes, y encima corruptos. !Que pena de España!
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