Tal y como dije cuando era concejal, lo peor de las barbaridades en política es que tienen su respuesta años después, y no han pasado muchos años para demostrar el aplastante principio.
En nuestro Pinto del alma, una de las muchas barbaridades fue la de incluir con calzador un centro comercial desproporcionado para los habitantes de Pinto, si bien pensaban, que acudirían a comprar al Súper centro comercial toda la gente de pueblos limítrofes, como si fuese el único centro comercial del mundo.
El resultado:”Ni comen ni dejan”, el centro comercial no funciona, ajeno a las diferencias nacionalistas, y el comercio de Pinto lo esta pasando peor que nunca, es que decir, que el auténtico negocio fue el de el Sr. Fdez. que de paso, supuestamente se forraba con alguna prebenda que otra, conseguía un emblema de desarrollo para su ciudad, y así capitalizar como uno de sus proyectos megalómanos, para presentar en las elecciones, que de poco le sirvió, por cierto.
Entre la crisis financiera, el exceso de oferta, y la falta de personal cualificado, lo de ser comerciante en Pinto resulta muy difícil, más bien imposible, los números no salen, ni a los comerciantes que están en el centro comercial, ni a los que están fuera.
Lo triste de esto es que acabaremos con el comercio de proximidad, con el pequeño comercio, el que da servicio cerca de casa, y luego como siempre, diez años después, haremos lo que los franceses y demás europeos han empezado a hacer, promocionar el pequeño comercio a base de subvenciones estatales a cargo del erario publico, para devolverle la calidad de vida a los ciudadanos.
El ayuntamiento sensible al problema ha reaccionado con una campaña, por primera vez en la historia, apoyando al pequeño comercio local.
Por lo que animo a todos a comprar en el comercio más próximo a su domicilio, donde todos tenemos nombre y apellidos, y no ser víctimas de las falsas ofertas de los centros comerciales, que como todos sabemos son simples reclamos, y acabamos gastando más de lo que tenemos.
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